martes, 15 de octubre de 2013

Tercera estrategia.



Identifique los beneficios que le reporta una adecuada comunicación con su paciente.

La comunicación se ha considerado como un “instrumento” indispensable para el trabajo del médico de familia. Ésta no solo debe servir de vehículo para obtener información que el médico necesita en el cumplimiento de sus funciones, debe emplearse también para que el paciente se sienta escuchado, para comprender enteramente el significado de su enfermedad y para que se sienta copartícipe de su atención durante el proceso de salud-enfermedad.

  Uno de los aspectos de mayor interés para el enfermo es que el médico demuestre estar interesado por él, que utilice palabras comprensibles, que proporciones información sobre el tratamiento, transmita tranquilidad, aconseje al paciente pero que le permita ser él quien decida.

   La falta de intercambio de información entre el médico y paciente, la falta de comprensión en el diagnóstico y la incomprensión del tratamiento indicado, ocasionan la falta de adherencia terapéutica por parte del paciente, de ahí la importancia de fomentar una adecuada comunicación médico-paciente.

  Por otra parte, se ha encontrado que la relación de insatisfacción del paciente y quejas por mala práctica se vinculan con dificultades en la comunicación médico-paciente.

   Así, se ha de considerar la aptitud comunicativa del médico como parte de la competencia requerida para confrontar la diversa y compleja problemática que presenta el paciente.

  Ronald evidencia la gran relación que existe entre la comunicación efectiva por parte del médico con la satisfacción del paciente y del propio médico. Muchos médicos tienen poca disposición a escuchar las historias de sus pacientes; sin embargo, tales historias con frecuencia revelan muchos aspectos del sufrimiento humano, posturas corporales, expresiones faciales o cambios en la voz que no podrían ser detectados por las maravillas tecnológicas.

Cuatro modelos de comunicación.

1. Modelo de las tres funciones del médico. Consiste en recolectar información, responder a las emociones del paciente y educar e influenciar la conducta del paciente para su mejor manejo.

2. Modelo clínico centrado en el paciente. Presupone que se necesita comprender el significado de la enfermedad para el paciente y una comprensión compartida del médico y paciente acerca de los fundamentos comunes del problema y su manejo. Este modelo implica primero considerar que cada paciente es único, en segundo lugar que el médico debe tener apertura hacia la expresión de sentimientos del paciente, a pesar de que algunos de ellos pueden resultar “conflictivos”, y en tercer lugar, considerar que se debe tener maestría y  actitud mental en el proceso de escuchar, para captar las expresiones verbales y no verbales del paciente, así como entender que el trato de persona a persona se basa en la confianza y el compromiso bilateral.

3. Modelo de abordaje sistémico familiar para el cuidado del paciente. Considera tres principios: 1) la familia significa el contexto más relevante que puede influir en la salud y enfermedad. 2) se establece un triángulo terapéutico conformado por el médico, el paciente y la familia, en donde esta última es considerada como fundamental para obtener buenos resultados. 3) la mayoría de los desórdenes de salud son resultado de una interacción compleja de múltiples factores y en donde el paciente se afecta a diferentes niveles y no sólo en el biomédico.

4. Modelo del autoconocimiento del médico. Parte del supuesto de que a partir del conocimiento que el médico obtenga de sus propios sentimientos, puede otorgar más poder a sus encuentros clínicos, sin embargo, el autoconocimiento no deberá significar un fin en sí mismo, sino servir de medio para ser más acorde con la experiencia del paciente.

 

Habilidades de comunicación.

Según Dubé las habilidades del médico de primer nivel deben ser:

Habilidades de comunicación básica:

  • abrir y cerrar la entrevista.
  • iniciar con una pregunta abierta.
  • habilidad para obtener y cuestionar datos.
  • habilidad para organizar la entrevista.
  • responder a las emociones y otras habilidades de comunicación.

Habilidades de comunicación intermedias:

  • manejo de la violencia.
  • negociación para cambios de conductas indeseables.

Habilidades de comunicación avanzadas:

  • habilidad para dar malas noticias.
  • historia espiritual del paciente.
  • decisiones avanzadas.
  • dilemas éticos.
  • confrontación del alcohólico con su diagnóstico.

De ello se desprende el hecho de que las necesidades educativas en comunicación para el médico son muchas, deberemos valorar las habilidades de comunicación para mantener una relación eficaz y efectiva con el paciente. Tocará al médico familiar identificar desde su práctica diaria sus propias dificultades y reflexivamente transformarlas para poder incidir positivamente en el cuidado de la salud de sus pacientes.

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