Primera
estrategia.
Una reflexión sobre la
Filosofía de la Medicina Familiar.
La Medicina
Familiar es una especialidad
“horizontal” y no vertical, el médico de familia no debe tener la intención de
“cortar a los cuerpos humanos en segmentos verticales, etiquetando en cada
rebanada un órgano o sistema”, al contrario, nuestra obligación es ver al
paciente, al ser humano, completo en su integridad.
El Médico familiar es un clínico:
·
que entiende y asume la importancia
trascendental de la familia sobre cómo y de que enferman sus miembros, teniendo
en cuenta su lado positivo, como recurso de salud, y su lado negativo, como
generadora de enfermedad y de conductas de salud erróneas.
·
que reconoce la importancia de la epidemiología
clínica y utiliza en su práctica diaria, tanto en la atención individual y
familiar como en la orientada a la comunidad.
·
que reconoce su responsabilidad sobre la salud
de la comunidad en su conjunto, así como la importancia de la participación de
ésta en sus problemas sanitarios para la mejora de su nivel de salud.
·
generalista en tanto que acepta a toda persona
que solicita atención, al contrario que otros profesionales que limitan la
accesibilidad de sus servicios en función de la edad, sexo y/o diagnóstico de
los pacientes.
Tomado del libro "5 estrategias para mejorar la práctica de la Medicina Familiar " de Irigoyen Coria-Morales López. México, 2013.
Tomado del libro "5 estrategias para mejorar la práctica de la Medicina Familiar " de Irigoyen Coria-Morales López. México, 2013.
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