lunes, 14 de octubre de 2013

Segunda estrategia.


Actitud reflexiva de los cuatro pilares de la Medicina Familiar.

1- Atención primaria. La Medicina de Familia se afirma como especialidad moderna en su afán por recuperar el personalismo en la actuación médica, es decir, lo que más caracteriza la actuación del médico familiar no son las molestias que trata, sino las personas a las que cuida. Debemos ver al paciente –antes de ver la molestia- , porque es el paciente la clave que orienta la acción médica.

2- Educación médica. Es el alumno –con sus expectativas, dilemas, dudas y proceso de aprendizaje- el que orienta al médico de familia como profesor. El profesor como modelo estimula el potencial vocacional del alumno. La convivencia del profesor- alumno dentro del ámbito de la Medicina Familiar debe ser tan estrecha como la del médico con sus pacientes. Descuidarla pone en riesgo la continuidad de la Medicina de Familia como especialidad y su propia identidad, su compromiso educacional.

3- Humanismo. Es tener presente de modo práctico y real que el objetivo de la actuación médica es un ser humano, una persona, aquella persona, única e irrepetible. Cultivar el humanismo es una verdadera necesidad, como lo son también los conocimientos técnicos actualizados. El humanismo es una actitud innata a la profesión médica. Un médico sin humanismo es un “ente” muy próximo a lo que se podría denominar “mecánico de personas” por muchos títulos que posea. La única evaluación que el paciente hace del médico es sobre su “estatura” como persona, es decir, su capacidad humanista.

4- Formación de líderes. Instalar un nuevo paradigma de atención médica implica contar con líderes, es decir, con formadores de opinión, con elementos que sepan crear, soñar, ejecutar y convocar seguidores en torno de un ideal. El liderazgo verdadero comienza por uno mismo, supone ser líder de sí mismo, conductor de su destino, saber ¿quién soy?,¿qué quiero? Necesitamos líderes que tengan orgullo de ser lo que son, médicos de familia, por opción vocacional, porque esa fue su decisión profesional. La medicina centrada en la persona que nuestra especialidad propone no puede apoyarse un una práctica generalista inundada de sentimientos de frustración de quien quería ser “otro especialista” y no pudo serlo. Liderazgo significa entender la grandeza de la misión que tenemos encomendada. Son necesarios líderes que tengan entusiasmo apasionado por la Medicina de Familia, que hayan sabido hacer de ella una opción de vida.

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